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Suelo elevado en unas oficinas en la zona franca de Barcelona
El suelo elevado se compone de un panel de sulfato de calcio apoyado sobre una estructura regulable en altura. El acabado del panel es a elección del cliente y puede ser, entre otros, piedra natural o gres porcelánico. Entre el suelo y la superficie inferior del suelo elevado queda un espacio libre por el que pasa la instalación técnica. Los paneles son todos de igual tamaño, esto permite intercambiarlos, permitiendo la accesibilidad desde cualquier punto. Esta instalación permite la movilidad de los centros de trabajo, además de cualquier cambio en la instalación. Su principal aplicación es en edificios de oficinas, bancos, hospitales, colegios, etc.